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Sábado 24 de octubre de 2026
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Redes sociales impulsan trastornos alimentarios

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Las redes sociales y la cultura fitness favorecen trastornos de la conducta alimentaria entre adolescentes y jóvenes, cuyas señales pueden confundirse con hábitos saludables, ejercicio disciplinado o preocupación por la alimentación.

La presión estética y los modelos corporales difundidos en internet llevan a algunos jóvenes a asumir como normales estándares físicos difíciles de alcanzar. El problema también se relaciona con contenidos que presentan conductas restrictivas como expresiones de bienestar o disciplina.

Entre las conductas que preocupan a los especialistas figuran la obsesión por comer sano, permanecer constantemente a dieta, restringir alimentos o ejercicio y perder el control durante la ingesta. En estos casos, el trastorno puede centrarse en la calidad de los alimentos, las calorías o la actividad física.

Señales de los trastornos alimentarios

El experto español en salud mental Antonio Torres advierte que comer sano puede convertirse en un trastorno cuando esa preocupación pasa a dominar la vida de una persona y afecta su salud, placer o relaciones sociales.

Los médicos detectan casos vinculados con la alimentación “perfecta”, el control calórico extremo y el ejercicio compulsivo, especialmente entre jóvenes expuestos a contenidos fitness y modelos corporales idealizados.

Entre las señales de alerta aparecen reglas alimentarias rígidas, culpa después de consumir determinados alimentos, evitación de situaciones sociales relacionadas con la comida y ansiedad por no alcanzar objetivos de ejercicio o calorías. El uso excesivo de suplementos también puede ser un indicador.

La anorexia y la bulimia continúan existiendo, pero Torres señala que han aumentado formas menos evidentes de los trastornos de la conducta alimentaria. Esta evolución puede dificultar la identificación temprana y retrasar el diagnóstico.

Presión estética y desinformación

Aunque las mujeres jóvenes siguen representando la mayoría de los casos, el problema también alcanza a varones jóvenes. En ellos, la presión por lograr determinados estándares físicos aparece especialmente vinculada al culto al músculo.

La desinformación sobre alimentación y salud constituye otro factor señalado por Torres. Dietas extremas, promesas de transformaciones rápidas y recomendaciones sin respaldo sanitario circulan con rapidez en redes sociales.

Torres advierte que algunas conductas de riesgo se presentan como bienestar, disciplina o amor propio, dificultando reconocer cuándo existe un problema. Recomienda desconfiar de mensajes milagrosos o alarmistas y consultar a profesionales sanitarios cualificados.

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